Pequeñas foto historias. Hojas secas mojadas. Isabel Bono

El blog de Isabel Bono me recuerda a mi en algo. Las fotos tienen que ir siempre acompañadas de algún renglon, una historía, una frase, aunque sea una exclamación para que sepamos que nacieron la una para la otra y que son inseparables como los siameses.

Una foto sin el otro no podría existir, y viceversa. Se crearon el  otro para el uno, y si alguno de los dos les diera por convivir de manera solitaria abandonando al otro, bien lo podría hacer pero ya no sería lo mismo. Estarían a juicio del espectador, y ésto podría terminar en una historía bien diferente a la que el autor pensó y atribuyo cuando las creó.

Pequeños relatos  y fotos que las hacen grandes como éstas:



-Así que vas a liberarlo.
-Sólo voy a dejarlo ahí para que algún niño lo encuentre.
-Pero, cuando tropezaste con él en la acera, pensaste que era una señal.
-Sí.
-¿Ya no necesitas señales?
-Más que nunca.

Coloca una maleta sobre la cama y hazla detenidamente. Guarda sólo lo imprescindible. Mírala detenidamente. Imagínate, con ella, caminando por una calle de Berlín. ¿No sientes algo parecido a la felicidad bajo el esternón?

Tener la posibilidad, dije. Mirar las grúas sin prisa, sin necesidad de interrumpir su lentísimo silencio.
 ¿Te imaginas?
 

-Ya no nos vemos nunca.

-No físicamente.
 



Los caballos son como los seres humanos. Tienen que conocer sus límites. Una vez los descubren, son felices sencillamente pastando en el campo.


Sentía nostalgia de lo que pasaba mientras estaba pasando.



-¿Por qué te gustan estas calles?
-No lo sé. Porque nunca pasa nadie. Porque todavía quedan algunas casas originales. Casi todas tienen las puertas tapiadas. Porque el edificio de la antigua Casa de Socorro sigue en pie. Porque quedan dos bares y siguen igual.
-Sí, con la misma mugre y los mismos parroquianos, pero más viejos.
-Sí. Hombres que se hablan a gritos de un bar a otro, desde una acera a otra. Las mismas bromas, los mismos vasos ya sin brillo, los mismos ceniceros de metal, las mimas fotos en las paredes.
-Ya.
-¿Quieres que te cuente la única vez que entré en uno de esos bares?
-Déjalo.
-Pero, ¿no querías saber por qué me gustan?
-Era sólo una pregunta de cortesía.
 
A veces creo que nuestras cosas, si es que alguna vez fueron nuestras, desean escapar más que nosotros.

Vamos a fotografiarnos como si fuese un domingo de agosto, como si fuésemos felices, como si estuviéramos vivos

A partir de hoy voy a ver sólo fantasmas felices debajo de todas las sábanas.

A veces soy incapaz de pasar un paño sobre el cerco que dejaron los días de verano en los bordes de mi corazón.
Dices que si midiera uno ochenta seguiría siendo la misma. No estoy muy segura. Lo que sí sé es que estaría más cerca de tu boca.

2 comentarios:

isabel bono dijo...

gracias por leerme
con tanta atención

me da mucha pena decir esto, pero acabo de dejar el blog en suspenso

cuatro años de texto+foto a diario
me han agotado
un poco

gracias de nuevo

sindrome coleccionista dijo...

Ay vaya... pero quizás esto sea un presentimiento bueno... que haya alguien detrás leyendote que nunca te dijo nada y que ahora te lo dice todo dedicandote incluso una entrada:)

Los paréntesis no son malos, a veces hay que dejar cosas en suspenso para luego volver con más fuerzas aun si cabe. A mi me encantaba esa conjugación de fotos y textos asi que ... no nos dejes huerfanos!!

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