Me digo esta frase para autoconvencerme. Sé que no quiero que se vaya el verano. Al menos no éste, que ha sido tan cálido. Tanto en temperatura como en recuerdos. Mis espectativas no hubieran apuntado tan alto, sin embargo a veces cuando no planeas , las cosas salen mejor. Dejarse llevar...
Como cuando me hago la muerta en el mar sintiendo como me acuna el agua, o cuando me tumbo en la cama a leer dejando el reloj en el cajón. Sentir la arena bajo tus pies al atardecer, el sonido de las olas, jugar a las cartas en la playa al irse el sol, oler a crema bronceadora, ponerte tu camiseta de verano preferida y sentirte guapa. Tomarse la última que siempre es penúltima, sentarte en una terraza con tu amigos y charlar, ir a un concierto, ir de camping, disfrutar de estar al aire libre en contacto con la naturaleza, sentir los sonidos de ésta, quedar con gente a la que hace mucho que no ves, estar con tu familia, ir con tu novia de viaje, hacer la maleta con un listado de cosas para no olvidar, deshacer la maleta en un lugar desconocido, descargar más de mil fotos en tu ordenador.
Desencuentros y encuentros con una misma, con vistas al futuro pero pensar inmediatamente después de que lo que tienes que hacer es disfrutar sólo éste preciso momento.