Los amantes del Círculo Polar.



OTTO:Corro detrás de un balón que ha tirado un compañero desde el patio. Corro, corro... Pero, ¿por qué corre esa niña? Los segundos se hacen horas; no quiero dejar de mirarla y preguntarme. Los niños de mi edad se hacen 33 preguntas por hora. Yo me hago más. Pero es siempre la misma. Tengo que compartirla, tengo que conseguir que ella la escuche. ¿Pero cómo? Ya lo tengo: soy Otto, el piloto. Así que haré aviones de papel, y los lanzaré al patio de las niñas. Quizás coja uno a la salida del colegio.

Llueve. Y hace frío. Me gusta que haga frío, por que así las cosas van más rápido. No la veo... ¿habrá cogido algún avión? Nada... Abro la puerta del coche, resignado, y empapado... Pero, ¿qué hace ella ahí? -Hola, yo soy Ana...-Ana también se puede leer igual del principio que del revés- le digo-, como Otto... tenemos nombres capicúa. Encajamos.Día tras día, compartimos el asiento trasero del coche de mi padre.Yo estoy tan enamorado que el hecho de que Ana sea una marciana me parece que es por culpa del amor. Cada mañana me siento a su lado; no hablamos. Ella sólo hace gestos y me mira. Me gusta que me mire.


ANA:
Un día, a la salida del colegio, leí un mensaje de amor. Alguien había hecho volar aviones de papel con un mensaje escrito dentro. Aquel mensaje lo tenía que compartir, yo sola no sabría que hacer con él...

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